• Jueves, 14 de septiembre de 2017
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Una escultura que evoca a la “Niña de la compuerta” en General Alvear

La obra, basada en la poesía de Rubén Antolín y el músico Anselmo de Mendoza, fue moldeada por la artista plástica Leticia Rossi ganadora de un concurso organizado por la Municipalidad y la Fundación de la Cooperativa Cegsagal. Se encuentra en el Kilómetro Cero departamental.

Denis Illesca - Especial para Los Andes

Una obra que nació como una poesía inspirada en un amor adolescente en tierras alvearenses, luego se transformó en una de las canciones más populares del folclore mendocino. Ahora tiene su versión en su formato de escultura que recuerda aquella niña, símbolo de la vida rural provincial.

“Ha nacido una niña y es hija de todos los alvearenes” la frase es de la artista plástica Eva Martínez de Caratti (mentora del concurso que dio origen a la idea) y hace referencia a la escultura inaugurada en el kilómetro cero de General Alvear denominada “La niña de la compuerta”.

El caso tiene su peculiaridad porque la obra artística posee su origen en la poesía del escritor alvearense Rubén Antolín quien luego le acercó su escrito a Anselmo de Mendoza. El músico convirtió la letra en una de las canciones más populares del folclore nacional. 

“Me acuerdo cuando mi marido lo estaba musicalizando le dije que me gustaba la letra y cómo había quedado la canción. Mi marido le hizo los arreglos para que pueda ser cantada, para eso trabajó mucho la rima"” comenta María esposa de cantor mendocino.

Hace unos meses fue Eva Caratti quién presentó la idea a la Fundación Cecsagal que junto con el municipio alvearense lanzó un concurso convocando a los artistas locales.

El jurado representado por Eva Martínez y Ramón Yllanes, por Cecsagal, Carlos Gauvrón y Ricardo Ariel Ramos por Irrigación y el profesor Marcos Salcedo del Museo de Arte de Alvear, eligió la obra de la profesora Leticia Rossi. 

“Allí la encontré una tarde, esperando en la compuerta”, reza la letra de la canción cuyana y evoca de un tirón el paisaje inequívoco de las fincas de Mendoza. “La compuerta es muy significativa para nuestra zona porque es la que noche y día levanta al sacrificado chacarero para que el agua, elemento vital le otorgue fertilidad a este suelo semi-desértico” señala con certeza Eva Caratti.

La escultura está emplazada en el kilómetro cero de Alvear, detrás del monumento a San Martín. Allí la niña creada por las imaginativas manos de Leticia Rossi se arrodilla y apoya sus brazos sobre una compuerta real que deja escurrir esa otra forma de la vida, el agua.

“El proceso me llevó dos meses y ha sido todo un desafío para mi como escultora. La técnica es un vaciado en cemento y la elegí por su resistencia a la intemperie. En la canción hay muchas imágenes, es muy descriptiva, tiene una ligazón con la pintura incluso. Hay muchos símbolos y fuerza en ella” detalló la artista Leticia Rossi.

El momento emotivo estuvo a cargo de Héctor Antolín, hermano de Rubén. “Hablar de Rubén Antolín es hablar de alguien muy especial. Él supo ver más allá de lo superficial de la vida. Mi hermano era un soñador y creía firmemente que la poesía era la forma más auténtica de describir un sentimiento”.

El efecto más inmediato que la escultura ha causado tanto en los alveareses como en los turistas es la invitación irresistible a posar para la típica foto que luego se replica en las redes sociales. El otro efecto, más interesante, es la curiosidad de los jóvenes por saber la historia de “La niña de la compuerta”. Esa que conjuga el trabajo rural, el encuentro adolescente y la incesante fuerza de la vida.