• Jueves, 14 de septiembre de 2017
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ONU: “Limpieza étnica” de minoría en Birmania

Según el organismo, el gobierno de la ex premio Nobel Aung Kyi persigue y mata a los rohinyás, pueblo musulmán que huye en masa hacia Bangladesh.

AFP

El Consejo de Seguridad de la ONU reclamó ayer a Birmania adoptar “medidas inmediatas” para poner fin a la “violencia excesiva” en el oeste del país contra la minoría rohinyás, que huye en masa hacia Bangladesh.

En Rangún, la dirigente de facto y ex premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, abordará la crisis de los rohinyás la próxima semana en un discurso televisado a todo el país, en plena emergencia humanitaria que ha provocado la huida de cerca de 380.000 personas de esa minoría musulmana.

En una reunión a puertas cerradas sobre esta situación, el Consejo de Seguridad subrayó la necesidad de que los rohinyás tengan acceso a la ayuda humanitaria. 

Los 15 miembros del Consejo “instaron al gobierno birmano a sostener sus compromisos de facilitar la ayuda humanitaria en el estado Rakáin”, según una declaración leída por el presidente de turno del organismo, el embajador etíope Tekeda Alemu.

Según cifras de Naciones Unidas difundidas ayer, más de 379.000 rohinyás se han refugiado en Bangladesh desde finales de agosto para huir de la represión del ejército birmano luego de registrarse ataques atribuidos a los rebeldes rohinyás. Un 60% de esos refugiados son niños.

Antes de la declaración, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, exhortó a Birmania a detener las operaciones militares contra los rohinyás, considerando que las autoridades realizan una limpieza étnica.

“Exhorto a las autoridades de Birmania a suspender las actividades militares y la violencia y hacer respetar la ley”, dijo Guterres a la prensa. “Cuando un tercio de la población rohinyás debe huir del país, ¿podría usted encontrar una mejor palabra para describir” la situación?, respondió el funcionario a la pregunta de un periodista.

Aung San Suu Kyi, ex disidente y premio Nobel de la Paz, está siendo duramente criticada por la comunidad internacional por su posición ambigua sobre la situación de esta minoría musulmana en Birmania. Ante la Asamblea General de la ONU, la otrora ícono de la democracia había prometido el año pasado que defendería los derechos de la minoría musulmana.

Presionada para expresarse a nivel internacional, pero intentando mantener un frágil equilibrio en sus relaciones con el poderoso ejército birmano, Suu Kyi pronunciará el 19 de setiembre un discurso televisado sobre la situación en Rakáin, anunció su portavoz Zaw Htay.

La ONU estima que los rohinyás son víctimas de una “limpieza étnica de manual” en Rakáin. En su único comentario sobre la situación, la jefa de gobierno defendió la acción militar sobre los rohinyás.

Además, el portavoz del Gobierno afirmó ayer que 176 de las 541 aldeas rohinyás habían quedado completamente desiertas después de que “el pueblo entero huyera” y agregó que otras localidades estaban parcialmente vacías o intactas. 

Los refugiados llegan a Bangladesh agotados, desamparados, tras días de marcha bajo la lluvia y poniendo en peligro su vida.

En un hospital del distrito bangladesí de Cox’s Bazar, una de las salas estaba totalmente repleta de refugiados rohinyás heridos, la mayoría de ellos de bala, y algunos por minas antipersonales.

Los gemidos de dolor de un adolescente de 15 años que había perdido sus dos piernas rompían el silencio estremecedor del lugar. Los médicos no le daban mucho más tiempo de vida.

A pocos kilómetros de allí, más allá de los dantescos campamentos de refugiados transformados en un barreal por las precipitaciones, el río Naf, frontera natural entre los dos países, seguía trayendo cadáveres de refugiados muertos en su huida.

 

 

Pedido de acciones

En una carta abierta al Consejo de Seguridad, una decena de premios Nobel hicieron un llamado ayer a la ONU para que tome “acciones audaces y decisivas” para resolver esta crisis en Rakáin.

“Les pedimos actuar de forma inmediata para poner fin a los ataques militares ciegos contra civiles inocentes”, indica el texto, firmado entre otros por el bangladesí Muhamad Yunus, la paquistaní Malala Yousafzai y el sudafricano Desmond Tutu.

Los rohinyás, tratados como extranjeros en Birmania, un país en donde más del 90% de la población es budista, son considerados apátridas a pesar de que algunos estén instalados desde hace generaciones. 

 

La mayor población sin patria del mundo

Los rohinyás son un pueblo de musulmanes sunitas que hablan un dialecto de origen bengalí utilizado en el sureste de Bangladesh, de donde son originarios.

La mayoría vienen del estado de Rakáin, en el noroeste de Birmania, pero son apátridas porque el país les niega la ciudadanía. La ley birmana sobre la nacionalidad de 1982 específica, concretamente, que solamente los grupos étnicos que puedan demostrar su presencia en el territorio antes de 1823, fecha de la primera guerra anglobirmana que llevó a su colonización, pueden obtener la nacionalidad birmana. Sin embargo, los representantes de los rohinyás aseguran que estaban allí desde mucho antes.

Miles de ellos huyeron del país en los últimos años para dirigirse a Malasia o Indonesia. Otros decidieron hacerlo hacia Bangladesh, donde decenas de miles han huido desde que a finales de agosto estalló la violencia entre el ejército birmano y rebeldes rohinyás.

Considerados extranjeros en Birmania, los rohinyás son víctimas de múltiples discriminaciones: trabajos forzados, extorsión, restricciones a la libertad de movimiento, reglas de matrimonio injustas y confiscación de tierras.