Martes, 26 de septiembre de 2017
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Boca no brilló, pero igual festejó

Con un marco multitudinario en el Malvinas Argentinas el equipo Xeneize venció 1-0 a Guillermo Brown, de Puerto Madryn, y avanzó a los octavos de final de la Copa Argentina. Recién en el segundo tiempo, Boca pudo vencer la resistencia del elenco patagónico. El próximo rival de los boquenses será Rosario Central.

Gustavo Villarroel - gvillarroel@losandes.com.ar

Ganó Boca y está en Cuartos de Final de la Copa Argentina. Fue por un claro penal que le sancionaron a Pablo Pérez y que “Pipa” Benedetto convirtió en gol. 

Boca Juniors   está en cuartos de final de la Copa Argentina 2017. Rosario Central lo espera. Por tercer año consecutivo, Xeneizes y Canallas se verán las caras.

Más allá del triunfo, el rendimiento colectivo del equipo del Mellizo estuvo lejos de ser positivo. Por momentos, dio la sensación que sobró el juego. No arriesgó y con muy poco pudo vencer a un equipo como Guillermo Brown que está plena etapa de formación. 

El primer tiempo fue para el olvido. Tal cual sucedió el último domingo contra Lanús por la Súper Liga, a Boca le faltó fútbol, juego y asociaciones. Ese toque que muchas veces es admirado y aplaudidos, anoche terminó siendo intrascendente. En la primera mitad del juego, el equipo de Barros Schelotto careció de profundidad en los metros finales, el medio campo y en el juego con sus laterales. 

 

 

Tuvo el dominio del balón ante un rival que se cerró muy bien en defensa y que supo tapar el primer pase en la transición de defensa ataque, pero  prácticamente no tuvo jugadas de riesgos. Sólo se puede contabilizar una pelota parada apenas arrancó el partido y un disparo del uruguayo Nández. Nada más. Muy poco para el equipo campeón del fútbol argentino. Sin dudas, el equipo sintió durante esta parte la ausencia de Fernando Gago, en el banco de suplentes por decisión del DT para cuidarlo. 

Durante el juego, el Mellizo intentó varios cambios de posición de sus delanteros. Por ejemplo: Pavón arrancó por  izquierda y terminó por derecha. Lo mismo sucedió con Oscar Benítez, quien se movió al revés que Pavón. Sin embargo, ni así pudo el Xeneize vulnerar la dos líneas de cuatro jugadores que Ricardo Pancaldo pensó para su Brown de Madryn. Ni la historia del rival ni los nombres propios de un plantel de estrellas amedrentaron a los sureños, quienes nunca se salieron del libreto establecido para la ocasión. 

En el complemento la historia cambió y Boca tuvo mayor vocación ofensiva, al intentar con un par de asociaciones made in Guillermo. Ahí marcó la diferencia real con su rival. 

Con el ingreso de Gago ganó en la tenencia del balón y tuvo una mejor administración del mismo. Ese volumen de juego que suele imponer el conjunto de La Ribera, sin llegar a ser del todo destacable, pudo apreciarse desde la jerarquía que le otorga la dupla de volantes que componen “Pintita” y Pérez. Sin dudas Guillermo encontró allí la mejor fórmula para la voracidad ofensiva con que siempre pretende atacar el DT. Claro está que anoche faltó el toque final. Hubo ocasiones, sobre todo después del gol del “9”, luego de una gran acción individual de Pérez, que recibió una dura falta dentro del área por parte de Nicolás Bruna, pero carecieron de la precisión que exige la entrega del balón en esos sectores del campo.

Fue suficiente. Brown insinuó alguna acción atrevida para tratar de alcanzar su noche más heroica, pero no tuvo argumentos futbolísticos.

El campeón del fútbol argentino pasó por Mendoza y eliminó a los patagónicos, pero quedó en deuda. Sin dudas, no dejó su huella futbolística.