• Jueves, 14 de septiembre de 2017
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La Panamericana: solución modesta

Se ha solucionado un grave problema vial en la ruta Panamericana, con el ingreso o salida de vehículos de Chacras de Coria, eliminando una variante clandestina y peligrosa. Pero la solución fue mezquina; lo saludable hubiera sido una alternativa técnicamente más sofisticada, tal como un cruce a desnivel mediante túnel o puentes que, por supuesto hubiera demandado un proyecto ejecutivo y fondos de mayor cuantía.

Editorial

La Dirección Provincial de Vialidad (DPV) atendió el serio problema que se generaba en la ruta Panamericana o provincial Nº 81, a la altura de la cancha de Chacras de Coria, donde tanto para ingresar al radio céntrico de ese distrito o para salir, muchos conductores utilizaban una variante clandestina sobre la calle Benito de San Martín.

Las maniobras eran muy riesgosas y entonces los técnicos improvisaron a nivel de calzada una pequeña rotonda e instalaron semáforos para entrar y salir, deteniendo el intenso flujo vehicular existente en el lugar.

Sin embargo, el recurso empleado -la nueva rotonda que ya lleva aproximadamente dos meses- ha recibido críticas, tanto de profesionales como de usuarios de ese tramo de la Panamericana. 

Es evidente que Vialidad ha intentado dar una solución inmediata y segura en la conexión del centro de Chacras por la Panamericana, en remplazo de la anterior entrada clandestina a la localidad.

Pero, en horarios pico de los días laborales y en las jornadas de fin de semana o feriados, las colas de vehículos que se forman en el lugar tienen una gran extensión y las complicaciones son múltiples, inclusive para los que buscan otras vías alternativas porque estas últimas también se congestionan.

Comprendemos que esa infraestructura ejecutada por la DPV estuvo destinada a proteger la seguridad de los peatones, los ciclistas y a desalentar maniobras ilegales, potencialmente generadoras de incidentes de tránsito con consecuencias no previsibles.

Pero, pese a ciertas regulaciones en los equipos semafóricos, los inconvenientes se mantienen y se intensificarán cuando en un tiempo mediato se incorporen más usuarios a la cinta asfáltica por la inauguración de barrios residenciales privados al oeste de la calzada. Por otra parte, ¿qué va a pasar cuando Cacheuta esté vinculada con Potrerillos por medio del túnel que se está realizando? 

Es un hecho entonces que los semáforos demoran notablemente el tránsito en las actuales circunstancias y en determinadas horas, aunque en las cercanías, en la bajada "de los caracoles" de Darragueira, las luces que ordenan el tránsito están funcionando desde hace años sin inconvenientes.

Pensamos que se podría haber esperado un poco de tiempo y haber producido un estudio más exhaustivo de la situación, optando por una solución técnica mucho más efectiva. Nos referimos a la ejecución de un cruce a desnivel mediante túnel o puente que, por supuesto, hubiera demandado un tiempo en la preparación del proyecto ejecutivo, en su realización y más fondos para encarar la obra. 

Por otra parte, dado el actual carácter de vía urbana de la Panamericana sería de urgencia marcar pasos de cruce peatonal y señalizar límites de velocidad y controlar su cumplimiento mediante radares que detecten en forma automática los excesos cometidos. 

Es posible anticipar que esta modesta y precaria opción adoptada no servirá si en algún momento se procede a materializar el proyecto de doble vía entre el Corredor del Oeste hasta pasada la zona de los boliches bailables.

Se aprecia entonces que la Panamericana ha dejado de tener la función de la clásica ruta que atraviesa campos despoblados, pasando a ser una avenida de carácter urbano sobre cuyas márgenes se encuentran implantados barrios, comercios, locales de comida, clubes deportivos y numerosas actividades a las que concurren automotores, ciclistas y gran número de peatones.

Dado el actual carácter de vía urbana de elevado caudal de tránsito, esta vía de comunicación y en el punto comentado, debió haber tenido otra respuesta inclinándonos por un intercambiador a distinto nivel, tal como los tiempos y las exigencias viales lo reclaman.